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Fachada y cúpula de la Basílica de San Pedro (detalle), ss.XVI-XVII. Ciudad del Vaticano.

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Fachada y cúpula de la Basílica de San Pedro (detalle), ss.XVI-XVII. Ciudad del Vaticano.

Evangelio de hoy

Domingo XXIX (C) del tiempo ordinario

En aquel tiempo, Jesús les decía una parábola para inculcarles que es preciso orar siempre sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: ‘¡Hazme justicia contra mi adversario!’. Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme’». Dijo, pues, el Señor: «Oíd lo que dice el juez injusto; y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?».

Comentario: Rev. D. Pere CALMELL i Turet (Barcelona, España)

«Es preciso orar siempre sin desfallecer»

Hoy, Jesús nos recuerda que «es preciso orar siempre sin desfallecer» (Lc 18,1). [...]
(Lc 18,1-8)

Santoral

San Cornelio Centurión

Soldado romano y primero de los gentiles en recibir el bautismo. Su vida aparece reseñada en el capítulo 10 de los Hechos de los Apóstoles: “Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte Itálica, piadoso, temeroso de Dios, con toda su casa, que hacía muchas limosnas al pueblo y oraba a Dios continuamente». Se le aparece un ángel del Señor, que le dice: «Tus oraciones y tus limosnas han sido recordadas ante Dios». Y Cornelio, obedeciendo las indicaciones del ángel, envía a buscar a Pedro. Pedro había tenido una visión simbólica que le impulsaba a recibir en la Iglesia a los que los judíos estimaban impuros. Pedro llega a la casa de Cornelio, y derrama el Espíritu Santo sobre todos los que le recibieron, bautizando así a los primeros gentiles, que adoraban al Dios único y verdadero y observaban algunas de las prescripciones de la Ley mosaica, pero que no pertenecían plenamente a la comunidad judía por circuncisión.


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